Categorías
Business Entrepreneurship Marketing

5 Aspectos clave antes de emprender tu idea de negocio

Tanto si te encuentras en la fase más incipiente y todavía no has materializado tu idea de negocio, como si ya la has puesto en marcha; seguro que te suena aquello de: «me estaré precipitando…» o: «y si nadie se interesa por mi producto/servicio…». Si, a mi también. Así que bienvenido al club (risa irónica).

Efectivamente emprender es sinónimo de asumir riesgos, y por tanto, siempre surgen dudas y nadie te va a poder dar un certificado firmado con el que tienes asegurado tu modus vivendi de por vida por el hecho de haber puesto en marcha un negocio, por muy buena y singular que sea tu idea.

Seguramente ya lo sabes, pero a pesar de lo que te digan, no existen recetas mágicas que por el hecho de usarlas te garanticen que tu negocio va a ir como un tiro. Ahora bien, lo que si hay son unas determinadas pautas que puedes seguir para testear tu idea antes de salir al mercado, y así hacerlo minimizando el riesgo de «aprendizaje» (fracaso es una palabra que no existe en nuestro vocabulario).

 

Diseño sin título

 

Pues bien, basándome en la experiencia de mi primer «aprendizaje» (primera idea que no funcionó), a continuación te voy a dar unas recomendaciones que como dice el título de este artículo, son 5 claves que debes considerar antes de emprender tu idea de negocio. Por supuesto y como dice el aforismo, no están todas las que son, pero si que son todas las que están. Te las formularé en forma de preguntas para que te sirvan a modo de test:

 

1. ¿Por qué quieres hacer esto (tú)?

Esto incluye no solo saber si estás dispuesto a hacer todo lo necesario para que el negocio funcione, sino también saber si eres la persona idónea para hacerlo, y me explico. En mi opinión, todos nosotros tenemos las capacidades -latentes o no- para hacer cualquier cosa que nos propongamos. Por tanto, si tienes la determinación, solo te queda aferrarte a ese gran porqué que te mueve a hacerlo, y lo demás vendrá solo.

Ahora bien, si por ejemplo se trata de un negocio comercial, y tu eres una pesona más bien introvertida, el hecho de que seas capaz de realizar la labor comercial, no es óbice para que te suponga un desgaste emocional que finalmente no te compense. Analízalo, porque ese autoconocimiento te será fundamental para saber si debes de contratar a personas que quizás tengan un perfil más idóneo para determinadas tareas o funciones.

 

2. ¿Has hecho un Business Plan?

Si, un plan de negocio detallado, en el que además de resumir la idea de negocio -por si necesitas entregarlo a cualquier posible socio inversor-, contemples cuáles van a ser tus ingresos, tus gastos, la inversión inicial necesaria, personal a contratar, el tiempo de amortización, punto de equilibrio, ROI, etc.

Como dice un buen amigo mío: «el excel aguanta todo lo que le eches». Pero cuidado con eso… porque ya no estamos jugando al Monopoli. Intenta por tanto, basarte en datos lo más realistas posible. Y si te falta información, podría deberse a que quizás aún no has investigado suficientemente.

 

3. ¿Por qué crees que tus clientes necesitan tu producto/servicio?

El hecho de que consideres que tu producto es muy bueno, no quiere decir que lo vayan a comprar. O al menos no, con el nivel de demanda que necesita para ser rentable. Me refiero a que puede ser incluso un producto único, pero si no viene a cubrir una necesidad real o solucionar un problema, es posible que no tenga la aceptación que esperas.

 

Es de vital importancia saber quién es tu target, y adaptar a él todo lo demás […] el cliente es el jefe, y por tanto debe estar en el centro de toda la estrategia.

 

4. ¿Qué tiene que no tenga el de la compentencia?

Hacer benchmarking o un estudio de mercado para saber qué hay ya en el mercado y quién más lo está vendiendo, es esencial para saber si hay nicho para tu producto antes de posicionarlo. Es posible que estés a tiempo de añadirle algún factor diferencial que lo haga único y así atraer a tu cliente potencial. Esto es algo que enlaza muy bien con el punto siguiente.

 

5. ¿Tienes un Plan de Marketing?

Efectivamente, si me pides que defina con una sola palabra qué es el Marketing, esa palabra es diferenciación. Por tanto, con indepencia del producto, sector, localización, etc; sin un plan de Marketing -y parafraseando a Séneca-, es como si no tienes rumbo, y por tanto no vas a llegar a buen puerto, por favorables que sean los vientos que soplen en el mercado.

En ese sentido, no voy a extenderme para explicar cómo debe de ser un Plan de Marketing -ya que eso daría para un artículo completo-, pero si te digo que el Business Plan «bebe» directamente de él, ya que incluye un mix que se podría resumir en lo que se conocen como las 4P´s -por sus siglas en inglés- (Product, Price, Placement y Promotion).

Yo además suelo añadir una 5ª P que es la de Personas. De hecho es la que debe de anteponerse a las otras 4, de lo contrario el plan carecerá de sentido. Es de vital importancia saber quién es tu target, y adaptar a él todo lo demás. Como dice Mercadona, el cliente es el jefe, y por tanto debe estar en el centro de toda la estrategia.

Te dejo como guía un enlace a un artículo que escribí en mi blog, sobre cómo debe ser un Plan de Marketing Inmobiliario, que aunque en este caso está enfocado en la venta de viviendas, la esencia es la misma para cualquier negocio y los factores a considerar a grandes rasgos, también.

 

5 P´s

 

Pues bién, si has respondido de manera satisfactoria a estas 5 preguntas, créeme que ya tienes gran parte del éxito asegurado. En caso contrario, quizás deberías revisar tu Business Plan (si lo tienes) y ver qué aspectos no tienes cubiertos, porque todavía estás a tiempo de desarrollarlos y evitar un posible «aprendizaje». 

No obstante, si necesitas ayuda en este «viaje», ya sea para arrancar un nuevo proyecto o desatascar uno que ya tienes en marcha, quiero que sepas que puedes contactar conmigo para acompañarte en ese proceso de mejora que estás deseando iniciar.  Quedo a tu disposición para cualquier duda o aclaración.

 

 Escríbeme un email a info@miguel-a-rodriguez.com

 También puedes hacerlo a través de mi web en www.quierocompartirlo.com

Categorías
Economy Real Estate Trending

Crowdfunding y Crowdlending, nuevas formas de inversión inmobiliaria

Hoy en día es tal la lluvia de anglicismos que nos «llueven» por todos lados, que en ocasiones, incluso siendo algo de nuestro interés, lo terminamos descartando por no saber realmente a qué se refiere. Por eso, en primer lugar me gustaría aclarar lo que estos dos términos significan: Crowfunding significa financiación colectiva, y crowlending, préstamos entre personas. Y ahora ya si, podemos entrar en más detalle acerca de sus características y beneficios.

Ambos conceptos han surgido al amparo de internet, a través de plataformas especializadas que se encargan de promover este tipo de proyectos colaborativos, y facilitan la creación de sinergias entre pequeños o medianos inversores que buscan formas alternativas de rentabilizar sus ahorros; y promotores de proyectos que buscan financiación en un mercado alternativo al bancario tradicional.

Aunque no nos engañemos, si analizamos quien hay detrás de estas plataformas, normalmente encontramos que directa o indirectamente, están capitalizadas por alguno de los grandes grupos inmobilarios, que encuentran en estos nuevos sistemas una forma de diversificación. Aunque a los usuarios esto debe de importarle poco, siempre que puedan cumplir sus objetivos con unas garantías mínimas, ya que como veremos a continuación, este tipo de operaciones tampoco están exentas de riesgo.

Sharing laptops

CROWDFUNDING

El crowfunding o financiación colectiva -que vendría a ser su tradución en castellano-, es un nuevo formato de inversión, bajo el cual, se juntan pequeños inversores para sufragar un proyecto de inversión. En el caso del crowfunding inmobiliario, estos pequeños o medianos inversores, se unen a través de plataformas especializadas, para invertir en proyectos inmobiliarios sin tener que invertir grandes importes.

Obteniendo también rentabilidades bastante más altas que en una inversión inmobiliaria tradicional. En la siguiente gráfica, se puede ver una comparativa de una inversión de 6.000€ a largo plazo (15 años), donde se ve claramente como la rentabilidad con este nuevo modelo de inversión habría sido muy superior, que la obtenida en los productos financieros tradicionales (fondos de inversión, bonos, bolsa, etc).

Gráfica Peerbrick

CROWDLENDING

En las plataformas de crowdlending, se ofrecen proyectos en los cuales se puede invertir, a través de la participación en préstamos para la financiación de los mismos. El principal servicio que ofrecen estas plataformas -además de la intermediación entre inversores y promotores-, es el análisis financiero de esos proyectos. De esta forma podemos comparar entre diferentes tipos de proyectos, en función de muchos factores (rentabilidad, plazo, tipo de riesgo, etc), optando por el que mejor se adapte a nuestro perfil inversor. A continuación, se muestra como ejemplo el estudio de un proyecto inmobiliario «tipo» a financiar.

Ejemplo proyecto crowdlending

Pues bien, tal y como hemos visto, tanto el crowfunding como el crowdlending son sistemas de financiación alternativa a la tradicional, que ofrecen oportunidades tanto a inversores como a las empresas para emprender diferentes proyectos. Gracias a la facilidad que proporciona el hacerse todo a través de internet y de forma digital, se reducen plazos y costes de gestión. Ahora eso sí, como en todo, si no queremos asumir riesgos, siempre es recomendable acudir a un experto inmobiliario que nos ayude a analizar y nos informe, acerca de qué activos son los más aconsejables para invertir en ellos dependiendo de nuestro perfil y expectativas. Ya que el destino de nuestros fondos, no deja de ser el de una inversión en activos inmobiliarios y por ende, la rentabilidad a obtener dependerá de la calidad de los mismos.

Categorías
Business Economy Real Estate

Porqué vender con un agente inmobiliario me sale más a cuenta

En un mundo como el actual, en el que las nuevas tecnologías nos hacen más accesible que nunca acercarnos a cualquier producto o servicio, y para lo cual solo necesitamos «hacer un click»; muchas veces necesitamos distinguir entre dos conceptos íntimamente relacionados pero a la vez diferentes: eficacia y eficiencia. Según el gurú del management Peter Drucker: «Eficiencia significa hacer bien las cosas. Eficacia es hacer lo que hay que hacer».

Tal cual entiendo yo dicha reflexión -y en base a la experiencia de lo que supone el día a día de mi negocio-, cuando hablamos de eficacia nos referimos a conseguir un objetivo a cualquier precio. Y cuando nos referimos a eficiencia, se trata de conseguir el mismo resultado, pero con la mínima utilización de recursos. Es decir, -y dicho en castellano antiguo- que nos cueste la menor pasta posible conseguirlo.

Pues bién, si trasladamos este criterio concretamente a la compraventa de viviendas; nuestro objetivo es ser lo más eficientes posible para nuestros clientes, o lo que viene a ser lo mismo, que ellos consigan el trato más favorable para sus bolsillos. Que cuando se trata de compra será conseguir la vivienda al precio más bajo posible; y cuando se trata de venta, vender su propiedad al precio más alto que nos permita el mercado.

Diseño sin título.jpg

Y claro, como decíamos al principio, la nuevas tecnologías estan cambiando muchas cosas y la mayoría para mejor. De hecho, encontrar una vivienda o un comprador para la nuestra, nunca había sido tan sencillo como lo es hoy día a través de internet. Es tan simple como entrar en un buscador, seleccionar una tipología, precio y ubicación; y podemos acceder a decenas de viviendas que cumplen esos requisitos. Y si lo que queremos es vender una propiedad, de una forma muy ágil y sencilla, podemos haber subido una vivienda a cualquier portal inmobiliario en menos de una hora.

Por tanto, todos coincidiremos en que conseguir nuestro objetivo de compra o venta con eficacia, es relativamente fácil. Pero… ¿eso nos garantiza que lo hagamos de forma eficiente? es decir, consiguiéndolo en el menor tiempo posible y al mejor precio que nos permita el mercado. Porque para eso, ya si que se necesita conocimiento, experiencia y recursos. Y claro, esto es algo en lo que internet ya no nos podrá ayudar. Al menos, si dicho servicio no lo «subcontrata» a PERSONAS.

De hecho y según las estadísticas, entorno al 70% de las personas empezamos la búsqueda o venta de nuestra vivienda a través de internet, aunque más del 40% terminan materializando la operación a través de un agente o agencia inmobiliaria. Y esto es así por diversos factores, pero como decíamos al principio, principalmente por una cuestión de eficiencia. Y si somos más concretos, son 2 los factores que van a condicionar dicho resultado: tiempo y dinero. También la garantía jurídica que supone estar asesorado por alguien con conocimiento y que tenga una mínima estructura, pero en eso se me presupone cierto conflicto de interés, y prefiero no entrar ahí, al menos no en esta publicación.

Tiempo y dinero

1º FACTOR: EL TIEMPO

El proceso de búsqueda o venta de vivienda puede ser agotador, al menos eso nos trasmiten la mayoría de clientes cuando ya llevan tiempo en el mercado. Para evitar estas demoras innecesarias, es importante hacer un filtro de clientes y de propiedades, para planificar esas visitas de compradores, y que realmente se ajusten a sus criterios de búsqueda. La mayoría de agencias cuentan con un software de gestión o CRM, y a través un protocolo de clasificación de clientes, el «casamiento» entre comprador y vendedor se acelera drásticamente.

En este punto podría añadir un sinfín de condicionantes más, pero la mayoría ya se encuentran incluídos en un artículo que escribimos hace unos meses sobre los «6 errores que debes evitar al vender tu vivienda»; el cual invito a consultar, porque seguro que muchos de vosotros os encontraréis identificados con lo que hay escrito en él.

2º FACTOR: EL DINERO

Las estadísticas a nivel internacional son claras en este punto. En un estudio publicado en 2015 por la NAR (asociación internacional de inmobiliarios), el precio medio de venta de las viviendas cuando la operación se realizaba a través de un agente inmobiliario era de 217.950 €. Sin embargo, cuando la venta se producía directamente entre particulares, ese precio bajaba a 183.800 €. Y cuando además dichos particulares se conocían o tenían algún tipo de relación (familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, etc), el precio bajaba a 132.900 €.

Estamos hablando de más de 35.000 € de media, es decir, más de un 16% de bajada en el precio. Lo cual, yo creo que evidencia más que de sobra la intervención de un profesional inmobiliario, con independencia del porcentaje de honorarios que incluya dicho servicio; que por lo normal -y esto son también datos a nivel internacional- rondarán entre un 3 y un 6%.

Atendiendo clientes

Así la cosas -y gracias a que nos encontramos en lo que llamamos libre mercado-, cada cual es libre de comprar o vender de la forma que le resulte más cómoda y más se ajuste a su perfil. Eso sí, las estadísticas están ahí, y objetivamente los resultados que arrojan, indican claramente la utilidad de trabajar con un agente inmobilirio; donde lejos de suponernos un gasto añadido, será una inversión que condicionará en gran medida, el ahorro económico y de tiempo que finalmente obtendremos gracias a su gestión. No dejando de ser esto, lo que persigue cualquier persona que sale al mercado de vivienda, ya sea para comprar o vender.

Categorías
Business Economy Real Estate

¿Pedimos hipoteca o un préstamo personal?

Portada Prestamo personal

Recuerdo un profesor de finanzas que tuve en la facultad, y la respuesta que nos daba cada vez que alguien le preguntaba alguna duda acerca de cualquier fórmula financiera: «Tranquilo, que cuando en vez de ser un ejemplo de pizarra sea tu propio dinero, lo vas a entender perfectamente». Y claro, con el paso de los años y la experiencia, aquella frase hecha -que entonces me pareció una clara evasión de su responsabilidad docente-, ha ido cobrando cada vez más sentido y a día de hoy, la suscribo absolutamente.

Pues bien, esas dudas no son ni más ni menos, que las que nos surgen a cualquiera a la hora de contratar un producto financiero, y en el caso de la financiación de una vivienda, no es menos. Por tanto, ante la pregunta que da título a este artículo: ¿Pido una hipoteca o un préstamos personal?, mi respuesta es: depende de diversos factores. Principalmente serán el importe que necesitamos financiar, el plazo en función de nuestra capacidad de reembolso mensual y el tiempo del que dispongamos para realizar la inversión.

Por eso, a lo largo de este artículo, vamos a analizar cuáles son esos factores y cómo afectan a nivel de costes -que al final es lo que nos interesa- antes de tomar  una decisión en un sentido u otro.

 

IMPORTE A FINANCIAR

Siempre que pidamos entre 30.000€ y 40.000€, lo que más nos va a interesar es un préstamo personal. De hecho, la mayoría de entidades financieras no tienen en su porfolio, hipotecas de viviendas por debajo de ese importe. Esto es así, porque los gastos que suponen para ambas partes la constitución de una hipoteca, harán que por muy competitivo que sea el tipo de interés, no compense.

Como ya vimos en un artículo anterior -y por eso no nos vamos a extender mucho en este punto-, son varios los Gastos e impuestos asociados a la compra de vivienda, y como detallamos en el mismo, se van a situar entorno al 10% del valor de compra si pedimos una hipoteca. Sin embargo, en un préstamo personal, el único coste sería el de la intervención del notario, que rondará un 0,3% de arancel sobre el importe a financiar.

 

TIEMPO DE TRAMITACIÓN

Otro factor que determina mucho la elección es el procedimiento de tramitación en la entidad financiera que elijamos. Ya que, mientras para un préstamo personal se pide solo documentación básica como nómina, contrato laboral y algunos otros datos personales. En la tramitación de una hipoteca hacen un estudio de riesgos más exhaustivo y este lleva su tiempo, que entre unas cosas y otras no suele ser inferior a un mes. Por tanto, dependiendo del tiempo del que dispongamos para materializar la operación, nos interesará una opción u otra.

 

PLAZO Y CUOTA VAN DE LA MANO

Por supuesto -y esto es matemática básica elemental-, si disponemos de más años para pagar algo, lógicamente, las cuotas mensuales van a ser más pequeñas que si apretamos ese plazo.

Veamos a continuación una tabla comparativa, en la que hay un cálculo comparativo para un importe de 60.000 €, aplicando las condiciones tipo para un préstamo personal a 8 años, y las de una hipoteca a 20 años:

 

Prestamo Vs hipoteca

 

Como se puede ver en este ejemplo, el coste total para una hipoteca es bastante superior al del préstamo personal, pero claro, también nos sale una cuota mensual mucho más alta en el caso del préstamo. Por tanto, dependiendo de nuestra capacidad de reembolso mensual, es decir, si podemos destinar esos más de 800 € al mes para el pago del préstamo o no, podremos decantarnos por la primera opción, o por la segunda.

Sin embargo, si en vez de 60.000 € hiciéramos esa misma simulación para 90.000€ ó 100.000 €, ya si compensaría pagar esos gastos de constitución de la hipoteca, ya que por una parte estaríamos pagando un tipo de interés mucho más bajo -actualmente se encuentran incluso por debajo del 2%-; y por otra, estaríamos comparando una cuota mensual de más de 1.000 € en el caso del préstamo personal, frente a una cuota de poco más de 400 € en el caso de la hipoteca.

 

Yendo al banco

 

Así las cosas, conviene hacer un estudio financiero dependiendo de la vivienda a adquirir y de nuestro perfil, con objeto de optar por la opción más idónea para nosotros. De hecho, siempre recomiendo a mis clientes acudir al banco con anterioridad a empezar la búsqueda de vivienda, para no crearse falsas expectativas que una vez metidos en faena, le puedan causar algún tipo de frustración.

De esta forma, y una vez superado ese primer paso, ya solo nos queda ir a comprar nuestra casa de forma tranquila y con la seguridad de que la financiación no será ningún problema.

Categorías
Business Economy Real Estate

5 Consejos antes de invertir en inmuebles

Portada inversores

En una situación como la actual, en la que los depósitos bancarios apenas dan rentabilidad, son muchos particulares y pequeños ahorradores, los que a diario me preguntan, si les merece la pena o no invertir en activos inmobiliarios. Mi respuesta siempre es la misma: si, pero con cabeza. Es decir, planificando dicha inversión en función de cada perfil, y de las expectativas de futuro que tengamos sobre la misma.

Este fenómeno no es nuevo en nuestro país, ya que las inversiones inmobiliarias siempre han servido de activo refugio tanto a empresas como particulares; y en un sector que está en auge actualmente, parece que es buen momento para entrar. Ya lo decía el actor y cómico estadounidense Mark Twain: «compren tierra, pues no se fabrica más». Las señales e indicadores que manejamos así lo indican, ya que una vez tocado fondo, parece que las expectativas de revalorización son elevadas, aunque no en todos los territorios por igual.

Por eso, como decía al principio, hay que hacerse un análisis, y dependiendo de nuestra situación, optar por alguna de las múltiples opciones que nos ofrece el mercado. A continuación dejo unos cuantos consejos, que bajo mi punto de vista, son la clave a la hora de plantearse invertir en activos inmobiliarios:

Analizando inversiones

1. Analisis inicial
Debemos analizar de cuánto dinero disponemos, y de nuestra capacidad de endeudamiento, si es que hemos decidido recurrir a esa vía. En caso afirmativo, el umbral de rentabilidad de la inversión, siempre debe ser superior al coste de la financiación. Hay muchas fórmulas que nos permiten hacer ese cálculo, siendo las más comunes la TAE y la TIR.

2. Estudiar la oferta existente

No hay productos buenos o malos, ni caros o baratos; sino idóneos o no a nuestro perfil. Por tanto, dependiendo de la zona y muy importante, de si nos planteamos vivir allí en el futuro, debemos escoger algo que cubra esas expectativas. Hay productos bancarios sobretodo en zonas periféricas de menor demanda, que se pueden adquirir a precios relativamente bajos y con financiación casi del 100%. Sin embargo, en las zonas más céntricas, los precios serán más elevados, aunque siempre son un valor seguro. También hay zonas de estudiantes y hospitales donde nos garantizamos una alta rotación, si lo que buscamos es obtener rentas de alquiler.

3. Ponerse en manos de profesionales

Para ahorrar tiempo, dinero y dolores de cabeza, lo ideal es trabajar con una o varias agencias, que nos garanticen que el activo a adquirir, se encuentra en unas condiciones de habitabilidad adecuadas, y que sobretodo, paguemos el precio más justo por él. Casi con seguridad van a conseguir un mejor precio que nosotros, gracias a su conocimiento del mercado y sus habilidades negociadoras. Además, nos podrán dar asesoramiento fiscal, financiero y jurídico, para asegurarnos que la operación se lleva a cabo de la manero más segura. Hoy día, muchas agencias ofrecemos el servicio de Personal Shopper Inmobiliario, mediante el cual nos encargamos de todo antes, durante y después de la operación.

4. Visitarlo en persona antes de reservar
Actualmente hay sistemas de realidad virtual, que te permiten ver la vivienda sin tener que desplazarte, lo cual nos hace ahorrar mucho tiempo. Sin embargo, siempre es recomendable visitarlo físicamente antes de formalizar la reserva, con objeto de ratificar que todo aquello que nos ha hecho tomar la decisión, se corresponde con la realidad.

5. Analizar la situación jurídica del inmueble
Antes de firmar, es conveniente solicitar al vendedor un mínimo de documentación, que nos asegure que la transmisión se realizará de manera ágil, rápida y segura. No se trata de que nos quieran engañar, sino que en la mayoría de los casos, ellos mismos nos son conscientes de si hay alguna anomalía. Si decidimos llevar a cabo la operación sin un agente inmobiliario, es importante que al menos los contratos sean revisados por alguna persona con conocimiento en la materia, ya sea un abogado o incluso el propio notario donde vayamos a firmar la compraventa.

achievement-agreement-close-up-943626
Finalmente, soy consciente de que en este breve compendio, no están todos los factores que existen en algo tan complejo como una compraventa, pero si son todos los que están. A mi entender, son los mínimos a tener en cuenta antes de llevar a cabo la inversión. No obstante, si el activo en cuestión es una vivienda urbana, en el siguiente enlace se pueden encontrar varios consejos más específicos, que ya detallé en otro artículo anterior sobre esta temática.

Categorías
Economy Financing Real Estate

Cómo conseguir la mejor hipoteca

1

Conseguir una hipoteca es relativamente sencillo, siempre y cuando que contemos con un mínimo de solvencia, y que la tasación de la vivienda que vayamos a adquirir, esté en línea con el importe de financiación que hayamos solicitado a la entidad financiera. Hasta aquí perfecto. Pero claro, nosotros no debemos conformarnos con que nos den la hipoteca a cualquier precio, ¿verdad?

Como requisitos mínimos para poder acceder a una hipoteca a día de hoy, tenemos que tener principalmente dos cosas: ahorros mínimos e ingresos suficientes. Hay otros que tendrán que ver con la política del banco o el contexto económico existente en el momento de solicitarla, pero principalmente son esos dos.

La mayoría de los bancos financian hasta un 80% del valor de tasación o del de compra de la vivienda. Normalmente el más bajo de los dos. Por lo tanto, el 20% restante lo vamos a tener que aportar nosotros. Además debemos disponer para los gastos asociados a la compra, que rondan en torno al 10%. Es decir, en total debemos contar con el 30% del importe que suponga la operación de compraventa.

Por otra parte, el banco va a hacer un estudio del riesgo, teniendo en cuenta nuestro nivel de ingresos y la estabilidad laboral. Y por supuesto, el nivel de apalancamiento o endeudamiento total, es decir, si existen otros préstamos (personales, vehículos, etc). En total, la cuota de la hipoteca no debería suponer más de un 35% de los ingresos mensuales.

También es importante, que a la hora de analizar la oferta que nos hagan, no sólo nos fijemos en el tipo de interés, sino también en otros factores que directa o indirectamente van a encarecer nuestra hipoteca, como si es fija o variable, las comisiones y los productos vinculados asociados a la contratación de la misma (seguros, planes de pensiones, etc). De cualquier forma, todo es negociable en la contratación, y hay que analizar todos los factores de manera conjunta, antes de tomar la decisión y decantarnos por una u otra entidad.

Diseño sin título (3)

Pues bien, cuando se trata de conseguir la mejor hipoteca, ya hay que hilar un poco más fino, y por supuesto, saber negociar; y claro, como en cualquier negociación, la clave para conseguir un buen acuerdo, pasa porque las fuerzas a medir entre las partes, se encuentren en equilibrio; y si es posible, que la balanza incluso se decante un poco a nuestro favor. Y como decía Sun Tzu en su gran libro «El arte de la guerra»: «Uno se defiende cuando se dispone de medios suficientes, y ataca cuando se dispone de medios más que suficientes».

Por lo tanto, cuando vamos a negociar con una entidad financiera, y una vez que somos conscientes de que reunimos esos requisitos mínimos de solvencia; no debemos ponernos en sus manos para que nos ofrezcan unas condiciones estándar -que suelen ser las del típico folleto que nos ofrecen en la entrada de cualquier oficina bancaria o incluso a través de los mailing masivos que mandan a millones de clientes sin importar su clasificación financiera- debemos de ser un poco más exigentes y «exigir» -valga la redundancia- que nos hagan un estudio totalmente personalizado, para así conseguir las mejores condiciones posibles, acordes a nuestro perfil financiero.

Actualmente existen un montón de comparadores de hipotecas online, como puede ser rastreator.com -por citar una conocida- pero no dejan de ser motores de búsqueda que se nutren de esas ofertas estándar que ofrecen las diferentes entidades de crédito. Sin embargo, lo que realmente funciona -y de hecho, es uno de los servicios gratuitos que desde VIVEenGRANADA ofrecemos a nuestros clientes- es hacer ese mismo ejercicio comparativo, pero ofreciendo ofertas reales personalizadas para cada cliente y usando para ello a varias entidades de forma simultánea.

Vs

Tal y como se puede observar en la imagen de arriba, existe una gran diferencia entre que seas tú (cliente) quien vaya a una oficina bancaria y en su «terreno» -después de haber hecho la cola, por supuesto- les pidas condiciones para un hipoteca; a que sean ellos (bancarios) los que vienen a tu casa -o tal y como nosotros ofrecemos a nuestros clientes, a nuestra propia oficina- y previa cita, de forma simultánea se personen al menos tres entidades, para que nos ofrezcan su mejor oferta -como si de una entrevista de trabajo se tratara-. De esta forma, parece que la balanza ya empieza, cuanto menos a equilibrarse. En este caso ya eres tú quien elige al banco y no al revés.

Es decir, tal y como decía Sun Tzu en la cita anterior, podremos pasar de simplemente defendernos, a poder atacar en la medida de nuestras posibilidades.