Regionalización como terapia antiglobalización

Hace unos días tuve la oportunidad de participar en un congreso celebrado en Sevilla, y asistí a una conferencia impartida por D. Jose María O´kean -Catedrático de Economía Aplicada-; el cual vino a hacernos una radiografía del entorno económico actual y de las diferentes “guerras” que se están librando a nivel internacional por el control del comercio mundial.

Me llamó especialmente la atención el análisis que hizo de un fenómeno que podríamos definir -aunque no fué el término que él utilizó en su exposción- como regionalización. Básicamente se trata de las diferentes políticas que están llevando a cabo algunas de las principales potencias mundiales -como USA o China-, para favorecer el consumo de productos locales por encima de los que vienen de fuera.

Foto O´kean

Se que no estoy descubriendo nada nuevo, ya que a poco que veamos las noticias, estas acciones que están siendo llevadas a cabo por determinados países, son algo que está continuamente saltando a la palestra. Pero lo que si me ha parecido interesante es el “porqué”, es decir, lo que les ha llevado a implementar esas políticas proteccionistas.

En ese sentido, los economistas Soumaya Keynes y Chad P. Bown escribían un artículo en la prestigiosa revista The Economist el pasado mes de enero, bajo el título de Slowbalization; termino con el que venían a referirse a las diferentes fuerzas que frenan ese proceso de globalización. Ya sea a través de la aplicación de aranceles a la importanción de productos, u otras medidas que protejan la industria local.

De todos es conocido el caso de Apple en USA, con aquellas declaraciones de hace unos meses, en las que el presidente Donald Trump instaba a la compañía estadounidense a fabricar sus iPhones y el resto de sus productos en Estados Unidos; alegando que China era la única que se estaba beneficiando de las ventas de su empresa. Y como este, podríamos citar muchísimos más ejemplos que ilustran esta visión.

USA and China fists.jpg

Claro, pero como decía al principio, lo interesante es el análisis de lo que ha provocado este tipo de políticas a nivel internacional; ya que no es solo una lucha entre las dos primeras potencias mundiales por ver quien se lleva la palma (que también); nadie es ajeno a lo que ha motivado el Brexit –que viene a ser algo como “pegarse un tiro en el pié” de la Unión Europea-; de hecho, le va a suponer una caida de aproximadamente un 10% en su PIB. Que no es pecata minuta. Por hacernos una idea, durante la crisis España perdió aproximadamente entre un 4 y un 5% de su PIB… y todavía nos está doliendo.

Lo que dicen los estudios sociológicos y de opinión, es que esta estrategia defensiva viene motivada por la destrucción de la industria tradicional en favor de las grandes multinacionales. Y claro, ante esta tesitura la mayoría de gente de a pie decimos: votemos a partidos nacionalistas que nos protejan. Por este motivo, los gobiernos populistas no son un hecho aislado, sino que están proliferando en todos los países “avanzados”, reabriendo debates que parecían ya superados.

[…]esta estrategia defensiva, viene motivada por la destrucción de la industria tradicional en favor de las grandes multinacionales”.

Y estas nuevas políticas están haciendo que dejemos de cooperar y comerciar que es lo que nos ha hecho gozar del bienestar del que afortunadamente disfrutamos hoy en día. Que no lo digo yo, sino los números. La globalización junto al capitalismo, ha demostrado ser un sistema eficiente dentro de un régimen de libre competencia, haciendo que los bienes y servicios sean más asequibles y accesibles para las familias y empresas.

Al igual que ocurre con la tecnología -vista ahora por muchos también como el enemigo-, no ha hecho otra cosa que hacernos progresar. De hecho, es uno de los principales vehículos al servicio de la globalización, y que ha hecho posible alcanzar los mayores logros en campos tan necesarios y vitales como la sanidad, el transporte o la comunicación.

Globalization

Por supuesto -y parafraseando a Winston Churchill cuando hablaba acerca de la democracia-, podríamos decir que el capitalismo es el menos malo de todos los sistemas económicos. Y la globalización -como herramienta de crecimiento de este sistema económico- también ha demostrado serlo. Otra cosa bien distinta, es que sea necesaria la intervención de los diferentes organismos públicos que deben velar por el buen funcionamiento del sistema (llámese Tribunal de la Compentencia, p.e.); para evitar la aparición de monopolios u otros deseliquilibrios. Por algo como decía, no es un sistema perfecto, ni mucho menos.

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